Durante las vacaciones es normal que los horarios cambien. Nos acostamos un poco más tarde, disfrutamos de más tiempo en familia y las obligaciones del curso quedan atrás. Y eso está bien.
Pero una cosa es flexibilizar las rutinas y otra muy distinta perderlas por completo.
Mantener algunos hábitos durante el verano ayuda a que niños y adolescentes se sientan más seguros, descansen mejor y afronten el día con mayor bienestar.
¿Qué rutinas conviene conservar?
– Un horario de sueño relativamente estable, sin grandes diferencias entre unos días y otros.
– Momentos para la lectura, el juego creativo o actividades que estimulen el aprendizaje de forma natural.
– Tiempo al aire libre y actividad física diaria.
– Horarios de comidas lo más regulares posible.
– Un uso equilibrado de las pantallas, combinándolo con actividades en familia y tiempo de ocio sin dispositivos.
No se trata de convertir el verano en una prolongación del curso escolar, sino de encontrar un equilibrio entre el descanso y unos hábitos saludables que favorezcan el desarrollo y el bienestar de los más pequeños.
En Graña Saúde acompañamos a las familias para afrontar las distintas etapas del desarrollo infantil, ofreciendo orientación personalizada cuando surgen dudas sobre aprendizaje, conducta, desarrollo o bienestar emocional.
Este verano, disfruta del descanso… sin perder de vista aquellas rutinas que ayudan a crecer.


